lunes, 16 de febrero de 2009

Crónica de una ponchada de llanta

Se me ocurrió que podía compartirles la reseña de lo que fue mi "ponchada" participación ayer en la primera fecha del serial del DF y Metropolitano en el Ajusco.

Luego de una mala pretemporada por vaivenes de trabajo y otros asuntos que me alejaron del entrenamiento regular, estaba decidido a volver a las pistas con el mejor desmpeño posible y defender mi posición entre mis coequiperos y nuevos rivales.

Dispuesto a disfrutar de la competencia y la adrenalina que me provoca, arranqué conservadoramente pues no conocía la pista y en las tres vueltas que tenía que dar pues para que alocarme. Los cinco punteros se fueron en el primer kilómetro y nos rezagamos los demás quedandome entre los coleros del grupo, atrasito del buen Sos y seguido por Felipe que hizo su debut en esta categoria.

A media vuelta ya había pasado al Sos y Felipe nos rebasó a los dos, marcando un nuevo ritmo de nuestra competencia. Yo tranquilo planee mi estrategia en seguir pegado a Felipe y ver si en la tercer vuelta lo podia sorprender, ja, que ingenuo Felipe traia mas oxigeno que yo, asi que me fue ampliando la brecha.

Al llegar a la bajada del arroyo, un juvenil me alcanzó chocando mi rueda trasera lanzándome a un lado del camino en plena bajada, cayéndonos los dos. otro corredor que trató de esquivarnos no pudo y se atoró con su pedal en mi rin delantero cuando me estaba levantando y nuevamente ahi voy al piso y él en su deseperación por querer seguir, más se atoraba su pedal en los rayos y bueno fue un relajo además de que empezamos a recibir toda clase de gritos de "aliento" porque estabamos estorbando a todos en la bajada.

Luego de ese percance todo parecía volver a la normalidad, recuperando el ritmo para la segunda vuelta que ya sin tanto tráfico y conociéndo la pista pues entonces poder mejorar el tiempo, sin embargo mi escaso oxigeno disponible, asi como las piernas algo lentas y la bici empezando a fallarme de los cambios traseros no me auguraban buenas cosas.

A la mitad de la segunda vuelta ya pasando las truchas, empecé a sentirme mejor, con nuevos bríos y ritmo por lo que logré aumentar mi velocidad y justo en la bajada del camino ancho me ponche al pellizcar la rueda trasera con una piedra y ahi comenzó mi nuevo suplicio, cambiar la llanta e inflarla con una bomba que no funcionó adecuadamente.

La llanta es de las que tiene metal en las orillas, por lo que desmontarla me costó mucho trabajo, más por el nerviosismo que provoca el querer cambiarla a toda velocidad, luego la "¡#*]¡*+!" bomba no funcionaba bien, por lo que la cosa se puso peor y los segundos avanzaban, que digo segundos, los MINUTOS y mientras pasaban y pasaban los corredores se sentía el peso de las miradas y su significado de "pobre guey".

Luego de mas de 10 minutos de batalla, pasó Xavier Rubio y me prestó su bomba, con la que afortunadamente pude inflar la llanta muy rápido, pero a la hora de montarla en el rin, otra vez el suplicio de meterla por el cinturón de acero que lleva y la cuenta de minutos seguia avanzado. Por fin logré meterla y sentí el brinco en el corazón de ahora si podré continuar, pero una sorpres más esta preparada para mi.

Al estar tratando de inflar la llanta, apoyé el rin horizontalmente contra el piso de tierra y se saturó y compactó el orificio de la tuerca del bloqueo, por lo que no podía atornillarlo y estaba tan duro que no era suficientecon la fuerza de mis manos el darle vuelta, por lo que otra vez el sentimiento de frustración, coraje e impotencia por no poder con algo relativamente sencillo. Para esto ya habían pasado como 20 minutos y empezé a mentar mas madres que todo el convento de las Vizcaínas y aventé la pinche bicicleta que paradójicamente me da tantos placeres ya ahora me estaba haciendo pasar el peor momento que había tenido con ella.

Logré hacer una palanca con dos piedras y a base de girar de ida y vuelta el pasador largo del bloqueo pude sacarle poco a poco la tierra hasta que ya pudo entrar lo suficiente para poder montar la llanta y bloquearla con seguridad. Finalmente lo había logrado y entonces podía continuar mi competencia, y digo bien mi competenca porque todavía me faltaba terminar la segunda vuelta y dar la tercera que luego de media hora ya estaba vacia de competidores, por lo que solo quedaba competir contra mi mismo.

Pasé por la meta y me echaron porras los del equipo y me seguí para dar la tercera vuelta, que aunque se hiciera de noche estaba dispuesto a dar y no abandonar la carrera pasara lo que pasara.

Terminé obviamente en último lugar no sólo de mi categoría, sino de todas las categorias, pero con la satisfacción de haberla concluido y de haber vencido "al mi mismo" que me decia "manda todo a la chingada", también rompí el record de la vuelta más lenta de todos con 56 mintos.

En fin, esa fue mi experiencia de ayer que me pareció bueno compartirla con ustedes.

Moraleja: Revisa bien el aire de tus llantas antes de iniciar una carrera; no ahorres en la medida de tus posibilidades en la compra del equipo que te puede ayudar en situaciones asi (por eso se inventaron los cartuchos de co2); no te apoyes contra la tierra con el bloque puesto pues lo retacas de tierra que será cási imposible de sacar; nunca abandones una competencia mientras puedas vencer la adversidad que se te haya presentado y agradece a tu equipo que siempre estará contigo.

Nos vemos en la siguiente carrera.

Juan Carlos