lunes, 25 de junio de 2012

Tercera y última parte de la reseña del A-X Cross Hidalgo

Reseña de la A XCross Hidalgo 2012 Tercera parte Última etapa y el cansancio ya se ha acumulado en las piernas de todos los corredores. La lluvia nuevamente sigue con notros, ha decidido correr esta etapa de cierre, durante la competencia, solo nos dará tregua por 5 minutos; sin embargo, sus efectos ya estaban hechos, mañana hélida, ascenso a las Ms entre neblina y nubes, caminos llenos de lodo y piedras, lentes inhabilitados por lo que la vista desnuda era la mejor opción; aunque esto tuviera un precio que pagarse. Cada fotón venía acompañado de una dosis mayúscula de lodo y tierra por lo que al final de la carrera lloraba piedras y lodo; ¡literal! Entrando en materia de la carrera todos salimos un tanto precavidos, sabiéndonos mermados de una u otra manera. Los primeros jalones y un corredor que en las etapa anteriores me había hecho comer su polvo le dice a su coequipero -vas, yo aquí me quedo, yo ya no traigo- Como si me lo hubieran dicho a mí, salgo disparado a alcanzar al recién conformado pelotón puntero de 9 corredores. Nos dirigimos hacia el primer puerto y en el primer ascenso dos corredores intentan darse a la fuga; ni lo Escárcega ni Tinker hacen algo por alcanzarlos; sin saber que hacer decido lanzarme a la aventura, sin deber ni temer y con el simple aliciente de ver que tanto puedo hacer con ese grupo decido alcanzarlos. Trabajamos unos 10 minutos juntos cuando uno de ellos decide regresar por su compañero (pues competía en parejas). Para el momento de ser solo dos en punta mis piernas empezaban a flaquear, el otro corredor sin dar signos de flaqueza sigue su paso y lo despido esperando volver a verlo; no será así. Mientras a él lo veo alejarse, el grupo de persecución me absorbe y en las subidas más fuertes se desintegra convirtiéndose en rastros de lo que era. Quedo atravesado y aislado pero alcanzo a ver desde el faro de mi séptima posición que Escárcega y Tinker se van a la caza del escapado. Con cada vuelta de cada M, el ascenso se hace más difícil; y entre cada espasmo de cansancio la postal que se tiene es maravillosa, uno se vuelve parte de las nubes. A paso veloz vienen a la caza Juan Pablo y el que se había regresado por su coequipero; claro, con coequipero. Llegamos a la cima y en ella Juan Pablo y yo nos quedamos a reabastecer los bidones, Juan Pablo se atraganta con el pan que me tocaba y salimos a la caza ahora de los dos de adelante. Bajamos rápidamente y justo antes de llegar a un nuevo ascenso les damos alcance. Empezamos a pedalear en el ascenso y su majestuosidad y belleza me hacen disfrutar de todo lo que me regala, frío, lluvia, lodo, ojos enegrecidos por la tierra, enrojecidos por el ardor y aprieto los puños de la bici sabiéndome ahí. Con las piernas descansadas por el descenso pedaleo fuerte y aunque le grito a JP para que me acompañe el decide reservarse. Subida con truco pues es difícil administrarte si no sabes cuando va a terminar, las nubes te impiden ver la cima de la montaña, subes a ciegas sin saber si la siguiente vuelta será la última. En un momento de flaqueza pregunto a la ambulancia si ya falta poco y me da una respuesta que no era la que yo quería, a mis espaldas no logro ver a nadie y lo trato de tomar tranquilamente, aunque siempre tengo cierto nerviosismo porque no querer ser alcanzado y menos aún rebasado. Descenso anchos de terracería y aunque no exigen mucho la poca visibilidad y la tierra tan suelta me hacen ser precavido. Después de rodar más de 3 horas y media salgo a una carretera y no estoy seguro de haber tomado la dirección correcta, sigo pedaleando pero sin tanto brío por la desconfianza de estar en el camino equivocado y esto lo aprovecha JP para acecharme, ahora lo tengo a vista. Sabiendo que no me regalaría nada acelero el paso y me hago un espacio entre los coches y hago mi propio embalaje en solitario para tomar lo que quería fuera mío, un séptimo lugar que compensaría todo padecido anteriormente. El arribo a Zimapán es acontecimiento municipal y una gran fiesta nos espera en el lugar, algarabía, fotos y saludos con el tres veces H. Presidente municipal no se hacen esperar. La competencia ha terminado y ahora solo queda regresar a la vida real. A esas que nos permitieron ser ciclistas de 24 horas por 3 días. Regresamos a casa satisfechos por haber hecho nuestra parte, con problemas o sin ellos, dimos todo lo que teníamos, poco o mucho esta allá en Hidalgo, pueden ir y buscarlo, ahí lo encontrarán, en el lodo, en la yesca, en la flor que nos vio pasar con una idea en la mente, y nosotros no pudimos regresarle la mirada pues otras cosas nos ocupaban, todo ello les contarán de nosotros. Gracias especiales al Papá Gama que nos aguantó, acompañó y ayudó con gran cariño. A Adri por el soporte al equipo con una sonrisa, aunque esa seguro la agradece más JP, Jeje. Y a Yola por su mismo apoyo y la documentación gráfica de este evento; he de decir que creo estaba más emocionada que yo en ir. ¡A seguir sacando la Garra Pumas!