viernes, 22 de junio de 2012

Reseña de Daniel Cortés del A-X Cross Hidalgo -parte 1 de 3-

Reseña de la A XCross Hidalgo 2012 Primera parte A manera introductoria me gustaría mencionar que la edición pasada; la primera, también participamos. Menos de 30 dispuestos a recorrer más de 300 km; el mismo equipo puma integrado por Juan Pablo, Toño y yo nos fue superbién. Logramos posicionarnos en línea del 5to al 7mo; yo, JP y Toño respectivamente. En ese entonces la carrera nos dejo un gran sabor de boca así como un dolor de piernas y trasero que no menguaba sino solo al pasar de varios días. Casi un año después el recuerdo agridulce de la carrera nos hacía cosquillas en la mente. Juan Pablo y Toño listísimos para esta competencia, mientras que yo con problemas mecánicos en mi desviador y un bloqueo me tenían en la incertidumbre de mi asistencia. Mientras, mi tocayo Dany Partida apoyándome para no perder la asistencia. Al final mi Nextik (mi Specialized) arreglada gracias al esfuerzo titánico de Manuel Pacheco (mecánico de Teknobike Polanco), gran amigo de los pumas mtb. Esta carrera está planeada para cruzar el estado de Hidalgo en MTB, a diferencia de su edición anterior, esta estaba planeada para realizarse al revés. Acaxochitlán-Tulancingo-Huasca (70 km). Huasca-Tephé (150 km). Tephé-Zimapán (80 km). Para acumular un fabulosísimo 300 km. Siempre he pensado de esta carrera como una fiesta ciclista, durante 3 días (o 4 si te vas desde un día antes para la presentación) no hay nada más que tierra, lluvía, carbono, aluminio, soluciones isotónicas, casas de campaña, cansancio, placer, sufrimiento, desesperanza, plenitud, angustia, belleza, dolor y fraternidad. Día D y todo parece estar listo, los Gama y yo acordamos irnos juntos. El equipo completo: Antonio (papá) Gama, que funcionó como chofer, mecánico, avituallador, logístico, etc. Adri (novia de JP) que nos ayudo en todo momento como papá Gama, así como Yola que aunado a lo anterior la hizo de fotógrafa. Sin ellos, esta carrera no habría sido posible. Finalmente los 3 mismos corredores que repetiríamos experiencias un año después que como verán, no necesariamente fueron las mismas. Día de competencia y los nervios presentes, registro, reconocimiento de caras, piernas, bicis. Saludos a viejos amigos, nuevos amigos y a Tinker Juarez la leyenda. Desayuno de bienvenida de parte de Teenek racing y a comer todo lo que se pueda para la larga jornada. Cielo despejado, los pocos rayos que Hidalgo nos regalaría no solo durante el día sino durante los tres días de competencia; sin poder vaticinar que así sería no lo atesoro y me concentro en la competencia. Saludos, felicitaciones y ánimos de toda la gente al ver un puma te hacen sentir arritmias fisiológicas en tu corazón por el apoyo que la gente te brinda así como cierto compromiso. Un corredor que nos oye platicar sobre el año pasado nos pregunta nuestra experiencia al respecto, de mi boca lo primero que logró decir es que lo que tiene maravillosa, debes de pagarlo con sufrimiento; para mis adentros pienso en la analogía con el resto de cosas en la vida. Sinécdoque ciclista. Palabras iniciales a pie de meta y arrancamos, el pueblo de Acaxochitlán nos despide calurosamente y me sirve para darle fuerte desde un inicio; sorteamos las calles asfaltadas que nos han de llevar a la terracería, apenas menos de un kilómetro y el clásico sonido de una pinchadura, mientras volteas deseando que no seas tú cuando ya sabes que sí lo eres, esperas que el líquido del tubeless haga su trabajo, sin embargo la forma tan abruta de salir del aire , con más prisa que la que yo llevaba por llegar a la meta me hace pensar que el Stan´s hoy no trabajará. Me detengo y un cartucho a la llanta y aunque infla y se detiene el escape de aire a una baja presión me hacen dudar si es conveniente seguir así. Todos me pasan, Toño me alcanza y me deja su bomba portátil para no usar tantos cartuchos, trato de darle a cambio mi desesperación para que se la lleve pero no puedo, es demasiada. La camioneta puma llega a mi auxilio, lo que menos quería tuvo que ser, montar una cámara; después de montar la primera no queda, la segunda parece ser la buena. 40 minutos más tarde y no hay señales de algún otro ciclista. El mayor ruido provenía del roce del aire sobre los tricomas del pasto, sobre las quetas de los insectos. Yola me alienta a dar todo lo que tenga; parto y me hago a la idea de que puedo alcanzarlos, mucho camino por recorrer y doy rienda suelta a las bajadas, me doy un momento para ver los caminos hermosos. Después de mucho tiempo alcanzo a los últimos; bajada muy técnica por la tierra suelta, piedras y zanjas dentro del camino; mi urgencia por rebasarlos me hacen tomar el riesgo; tomo la orilla y ¡un poco más y al desfiladero! Quien lo hubiera visto diría que fue espectacular por el barrido de llantas , el levantadero de polvo y lo peligroso de la maniobra que parecía perfectamente planeada, magistralmente ejecutada; la verdad es que casi pierdo el control de la bici y después del peligro mis manos me temblaban sobre el manubrio. Sigo avanzando y rebaso unos cuantos más pero no me alcanza el tiempo, llego a Tulancingo y la gran mayoría ya está ahí. Descanso innecesario de una hora, la festividad y Tulancingo quiere unírsenos con música, silbatos, serpentinas y demás. Tiempo después esta bella ciudad nos da la despedida. Nuevamente todos a rodar y logro mantenerme con el grupo puntero alrededor de 40 minutos; seguirles el paso a los Escárcega, Lupillo y Tinker “51 años” Juárez me resulta complicado, los dejo ir y veo que adelante Juan Pablo hace lo mismo, Toño me alcanza, trabajamos para alcanzar a Juan Pablo y nos le pegamos un rato; el esfuerzo después de la ponchadura me hace dejarlos ir y sigo mi marcha a mi paso, al final encuentro un grupo donde puedo rodar cómodo y veloz, me doy un poco más de tiempo para disfrutar las subidas y sentir lo agridulce del esfuerzo en las piernas. Aunque nunca dejo de rodar competitivamente, olvido el interés por saber mi posición de arribo, sabia no era la mejor y me hago a la idea de que eso ya no importa, lo importante es rodar. Huasca nos recibe y al recordarnos después de un año, suelta la lluvia sobre nosotros al empezar a caer la noche; estas serían las condiciones durante el resto de la competencia. El día no acaba ahí, montar las casas de campaña, lavar la bicis, comer, bañarse y dejar todo listo para el siguiente día te consumen el reto del tiempo, poco queda para hacer algo más. A descansar pues el siguiente día será arduo.