lunes, 27 de mayo de 2013

Reseña de Oscar Plascencia de la carrera de los Túneles de Zapata

Los tunes del Zapata perdido. Después de varios meses de sequía, de lluvia y de carreras ambas llegaron para algarabía de muchos. La cita se dio en Cuautla en la hacienda de no sé dónde, que todos se hacían los perdidos hasta para llegar a la salida (mal augurio), tanto que días antes había solo 80 preinscritos y acabamos siendo más de 300 corredores. La noche anterior había llovido fuerte, pero sin gran preocupación ese tipo de terreno absorbe el agua que siempre parece árido, ojala y los organizadores puedan dejar el día nublado para que no suba mucho la temperatura. Se inició la carrera en punto de las once cuarenta, en una recta que la que todos salieron hechos la … dura, como si los kilómetros al frente fueran centímetros no hay prisa siempre pasa, como racimo de uva en la primera subida muchos se desgranan pierden terreno. Más adelante un grupo de bueyes en sentido contrario impiden el paso franco de ciclistas, no les tengas miedo me grita el de atrás no le tengo miedo solo ve el tamaño de carrocería, hazte un lado replica, pásale compañero, no termina de replicar y un toro hace las suyas la emprende contra el ciclista valiente, pero es salvado por una madre vaca que se atraviesa por poquito y se estampa el güey en la vaca claro. La pista empieza a tomar calor, partes de difícil acceso, hay que caminar con la bicicleta a cuestas, obvio nadie entrena cargar la bicicleta y correr es parte del show. Una recta larga, primeros despistados que seguimos viendo los pedales y no el camino, ca… no marcaron bien la pista, si tienes razón hay que echarle la culpa al organizador por no poner una flechota en tus ojos que no ibas a ver de todos modos. Los famosos tunes y yo con lentes de sol, apenas si ves, un sigle track que se antoja delicioso para un manejo rápido, hay que tener cuidado los árboles se defienden con espinas, más de uno sale rayado. Seguimos bajando rápido la pista esta excelente firme y sin polvo. Más adelante nos separamos pista corta y pista larga sin grandes diferencias, camino ancho y de rodar fácil, la hidratación excelente la camel hace su trabajo, dos litros de agua con electrólitos y los avituallamientos solo para quitar la miel de la boca y bajar la temperatura corporal. Trato de alcanzar a los inalcanzables, empieza la subida, sube el camino y la temperatura también. Una subida que se hace largar por su gradiente y las piedras sigo subiendo el entrenamiento de fondo empieza a hacerse notar. Te encuentras a Ricardo que tiene en sus manos al amado bob esponja un baño rico sabroso que te regresa del infierno. Más adelante la criolla solo para los de 40 kilómetros empiezas a subir el terreno no es desconocido, pero se siente el mal del comal y tú como chapulín salteado, extrañas a Ricardo y a su amigo. Empiezas a bajar, te vuelves a perder otros ciclistas de regreso buscas la flecha la encuentras, empiezas a bajar entre técnico y rápido le sueltas a la bici, ves la flecha, la sigues te paras oye güey por aquí ya pasamos, nel vamos bien, otro güey en sentido contrario no manches pinche organización no puso las flechas bien. Vámonos de regresos un montón de güeyes en sentido contrario justo donde los bueyes en sentido contrario, así es la vida. Que pasó exclama uno, pues que andamos perdidos vámonos de regreso, algunos reclaman. Claro así somos; “no gane” la organización tiene la culpa si toda la culpa todos menos yo así no me arruinan la autoestima. Llego a la meta ¿y Daniel? pregunto, no ha llegado, su esposa con cara de preocupación siempre llega antes que tú y ahora no; falta de fe ahora si entrené. Después de varios minutos muchos por cierto llega Daniel, habremos de instaurar el premio al Daniel perdido dorado que andaba conociendo otros lares.