lunes, 9 de agosto de 2010

Reseña de la carrera de Cuauhtenco

foto de Miguel Llano.
Ahora me tocó hacer la reseña de mi participación en la carrera de Xochimilco, aquí les va.
Decidí finalmente asistir a la carrera de Xochimilco, mejor dicho San Salvador Cuauhténco, por lo que ya no me levanté tan temprano, aunque si me dí el tiempo para revisar mi bici antes de salir y refaccionar mi organismo con un par de sándwiches de miel de abeja y queso y un buen café.
Llegué a la zona de la carrera como a las 10:30am y ya estaba instalado el campamento puma, que la familia Ramos, la de Isaac y Tonalli y su mamá habían ubicado en un excelente lugar. A los pocos minutos llegó Víctor Ortiz y con él completamos la representación puma del día.
Se notaba ya el ambiente de las carreras al estar varios puestos de accesorios de bici, la carpa de registro y una gran lona con varios puestos de comida que esperaban mucha gente, sin embargo se quedaron sin lograr las expectativas generadas, pues creo que no llegamos ni a 80 corredores en total los que nos atrevimos a participar.
El arranque de los infantiles dio inicio casi una hora después de lo programado, donde nuevamente Dieguito Ramos hizo una excelente carrera, en una pista alrededor del restaurante sede de la competencia llegando en el segundo lugar.
A las 12:30 nos llamaron para el arranque a los mayores. En mi categoría fuimos 8 corredores, siendo bastante buenos sobre todo los de Texcoco y de Cuautla, que ha como son correosos y con bastante aire en sus pulmones. Se dio la salida y yo ya sabía lo que nos esperaba, una larga subida de 2.7Kms. de mayoría pavimento muy parecida a la del ovni de la popobike o al cerro de la estrella subiendo desde Ermita hasta la pirámide, por lo que no me apresuré y decidí ir con calma aunque me ubiqué en cuarta posición, tratando de agarrar mi paso y que mi frecuencia cardiaca no se me fuera tan rápido hasta arriba. Los primeros 500 metros estaban bastante exigentes y sufridores por lo que dejé que se fueran, (jajaja como si pudiera ir a su ritmo).
Me alcanzó Felipe muy rápido y me pasó sin mucho problema, enseguida venía un tramo corto de una “ese” con mucha inclinación en la que tuve que bajar de relación a uno dos pues mi frecuencia cardiaca había rebasado las 160 pulsaciones y mis piernas tampoco daban ya en plato dos adelante, para luego como dice la canción: “una piedra en el camino me enseñó que mi destino era…” caminar y caminar, pues aunque era camino ancho, tuve que acertarle a la única piedra de la orilla que me sacó de balance y me hizo desmontar. En ese momento me rebasó pinpin que ya venía con muy buen ritmo atrás de nosotros.
A pesar de que ya me habían pasado, no se separaban mucho más que unos cuantos metros pues la subida vaya que cobraba factura a todos y era lento al avance. Monté nuevamente en la bici en el momento que me rebasó Jorge Piña (del equipo de Audi creo que de Valle Dorado) que era el que quedaba al final de mi categoría, me saludó muy amablemente pero con esa sonrisita de “mucho gusto que me hayas visto y ahí te ves”, me preguntó por Ricardo, le mandó saludos confirmándome el “ahí te ves” y me recomendó que hiciera la técnica del zigzag para escalar. Qué amable pensé, ¡como si no supiera!.
Me resigné al último lugar que ya me había dejado pero sin dejar de esforzarme, por lo que una vez liberada la presión de la posición me concentré en llevar un ritmo de pedaleo que pudiera aguantar el kilómetro que me faltaba de subida. Hubo una pequeña bajada que me sirvió de respiro, bajaron mis pulsaciones a 155 y me sentí con algo de fuerza que me animó a atacar a Jorge y rebasarlo al inicio de la siguiente subida y un poco antes de entrar en la terracería. Así nos fuimos pasito a pasito Jorge a rueda atrás de mi, hasta pasar una curva de piedras encementadas en donde nuevamente desmonté y a caminar los últimos metros de la larga subida pero ahora con rocas que creo obligaron a la mayoría a caminar ese tramo.
Me sentía muy cansado y sin aire en esa parte y mis piernas las sentía que me quemaban de las pantorrillas al ir subiendo entre las piedras, vi a Víctor Ortiz que iba metros adelante que yo y me llamó la atención haberlo alcanzado, Jorge aprovechó mi lentitud al caminar y me rebasó para tomar la bajada antes que yo, por lo que pensé que ahora si se había ido definitivamente.
Saber que la bajada era ininterrumpida me animó nuevamente y gracias a haber recorrido la pista la semana anterior, sabía lo que venía así que le solté y bajé bastante rápido. Alcancé y rebasé a Victor Ortiz, a Jorge y casi al llegar abajo a Isaac por lo que cruce la meta antes que ellos, sin embargo la llegada a la meta era en subida de pasto que me hizo recordar que era el inicio de un nuevo capítulo de sufrimiento, pero el ánimo de la porra puma cargaba las pilas para enfrentarlo.
Poco me duró el gusto e Isaac me pasó, más adelante Víctor Ortiz y la rueda de Jorge que me rozó me avisó que ya estaba nuevamente a la cacería, sin embargo me sentía con fuerza como para intentar lo mismo que la vuelta anterior, pero tratando de mentalizarme de lograr llegar antes que el a esa ultima parte de la subida o al mismo tiempo para en la bajada sacarle la ventaja.
Así nos fuimos a rueda el y yo, y Víctor Ortiz metros adelante todo el tiempo viéndolo, lo que me motivaba, pues en la carrera del Ajusco Vic O me dejo muy atrás y Jorge me había sacado varios lugares, lo que me decía que las instrucciones de pedaleo redondo de mi entrenador si estaban dando resultados.
Luego de las primeras “eses” devastadoras, Jorge me volvió a pasar, diciéndome que ya lo tenía nervioso el pitido de mi reloj, le comenté que era mi monitor cardiaco, pues mis tres insuficiencias que tengo en el corazón me obligaban a correr con él y avisarme si me excedía, lo que le sorprendió y me felicitó por el esfuerzo que veníamos haciendo. Me dí cuenta que no andaba tan mal, por lo que ahora el que se le pego a la rueda fui yo y le apliqué la presión psicológica que le podía provocar el sonido de mi monitor cardiaco justo a sus espaldas. Llegamos a la pequeña bajada y aceleré para aprovechar la inercia que me ayudara a subir unos cuantos metros con ese impulso y rebase a Jorge y también a Vic O, hice un esfuerzo por despegármeles y me funcionó con Jorge que se quedó algo atrás, pero no con Vic O que se jaló conmigo y más adelante me pasó.
Así nos fuimos hasta la subida de piedras que hay que caminar, Jorge ya estaba a mi lado y pensé que me la iba a hacer otra vez y llegar antes que yo a la cima para tomar la bajada, pero mantuve mi paso sin acelerarme ni nada y logré llegar antes que él y atrasito de Vic O, por lo que pensé dentro de mi que si bajaba otra vez rápido y bien concentrado como para aventajarlos lo suficiente para que en la subida de la meta no me alcanzaran, entonces la carrera entre los tres sería mía.
Con lo anterior en la mente bajé nuevamente bien concentrado, muy rápido entre golpeteo de las piedras que hacían que la vista fuera difícil de ubicarla en un solo punto del camino, pero sabiendo que no había tenido problema la vuelta anterior me dejé ir con mayor velocidad (43 Km/Hr) para lograr llevarme la delantera suficiente y cruzar la meta antes que ellos.
Afortunadamente los master 40 en esta ocasión sólo dimos dos vueltas, por lo que disfruté mucho saber que había concluido mi competencia y sobretodo que logré el 7º y no el 8º lugar.
Posteriormente la convivencia en la carpa puma con el ánimo de las familias de Felipe, de Isaac, la mamá de Tonalli y la novia de VicO, que tuvimos que interrumpir y apurarnos por la lluvia con relámpagos que se venía.
Ahora a seguir preparándonos para la siguiente fecha que será en el cuarto dinamo de la delegación Magdalena Contreras.