lunes, 28 de enero de 2013

A un año del corazón abierto...

Así como Ricardo se animó a escribir su reseña, la carrera de ayer me motiva a mi hacer lo mismo, no sólo por ser la primera de la temporada, sino por lo que para mi representó ya que justamente hace un año estaba teniendo una de las competencia más rudas, pues el 9 de enero (un día antes de entrar al quirófano para la cirugía del corazón que ya no debía postergar) en un estudio que me iban a practicar (ecocardiograma transesofágico) tuve un paro respiratorio que casi me hace despedirme del equipo sin avisarles, luego el 10 de enero, me operaron del corazón y mi válvula mitral no se puede reparar por lo que hay que reemplazarla por una prótesis ya que la tenía muy afectada y por si fuera poco el 23 de enero sufro de una fractura del esternón por una complicación post operatoria y de nuevo a cirugía y a terapia intensiva.
En fin, la idea nos es darles un parte médico pues se trata de la competencia de ayer, pero fue inevitable para mi recordar esos momentos justo a un año de que pasaron y ahora estaba arriba de la bici, pedaleando con ganas, teniendo fuerza, sintiendo que el aire entraba en mis pulmones a pesar de la altura que lo limita, que mi sangre circulaba por todo el cuerpo y que mi válvula del corazón sonaba rítmica haciendo música con el "bip bip" del polar que me regula y sobretodo disfrutando de la carrera como niño chiquito. Como buen inicio de temporada todos tenemos los mejores deseos y expectativas incluido el buen funcionamiento de los organizadores que prometía ser ahora si el comienzo esperado por los del DF, que fuera digno de reconocerse (lástima que los tiempos que contrataron fueron un verdadero fracaso), por lo que todos emocionados en la zona de arranque nos preparamos para arrancar donde ahora me toca oficialmente una nueva categoría: Master 50. Ya formados nos juntan a los master 40 y 50 y salimos en un sólo contingente. La salida para mi fue buena, logré acomodarme en el medio del grupo aunque no quise arrancar tan rápido como los master 40, por lo que me pegué a dos de los de mi categoría ubicándome en el 4º sitio una vez que llegamos al camino ancho para bajar y pasar por la meta. Ese pequeño trecho recorrido me mostró que me encontraba bien, que la bici respondió también muy bien luego de una semana de estar en mantenimiento y arreglo (gracias a Ricardo y Manuel Pacheco que la dejaron a punto) y eso me dio confianza, pues mi pregunta era si me encontraría mejor que en la última carrera que se hizo en la misma pista el año pasado pues esa había sido la primera luego de mi cirugía. Pasamos por la meta y tomé la bajada, la confianza en el manejo afortunadamente ya la he recuperado totalmente por lo que sin detenerme bajé al ritmo de todos, llegamos al corte para bajar al arroyo y el manejo lo realice como lo enseña el entrenador, así que llegué muy bien para cruzarlo y emprender la subida, misma que logré hacerla sin desmontar por lo que me quedé sorprendido y feliz de lograrlo, porque como todos saben hay un lenguaje no escrito que se "platica" en las pistas y el que sube pedaleando es el que lleva la voz cantante y es una caricia al ego que no se puede evitar. Motivado por ello continué el pedaleo tratando de mantener el ritmo pero los demás estaban jalando muy fuerte, vino la primera pendiente larga y me pasaron yo creo que todos los master 40 y un par de master 50, por lo que me fui al 6º lugar, no me importó pues la carrera era conmigo e independientemente del lugar que quedara ya la estaba disfrutando mucho. Logré dar la primer vuelta solo desmontando un par de veces en las subidas que de plano la mayoría del grupo la caminamos y en el corte que estaba a unos metros de llegar a la meta, pero me sentí bien, crucé la meta y a dar la segunda vuelta con el mismo ánimo aunque ya con menos gasolina. Intenté subir nuevamente el tramo pasando el arroyo pero ahora me faltaron piernas quedándome a la mitad, por lo que a subir corriendo, no importaba, sabía que algunas veces es así. A esas alturas del recorrido, ya había agarrado ritmo y notaba que iba poder completar la competencia mucho mejor que la pasada. Al llegar a la subida del panamericano donde estaba atravesado un tronco sobre el camino me alcanzó Felipe y unos metros más arriba me rebasó, animándome pero a la misma vez que sonreía diciéndome: "ya mordiste el polvo". Yo venía cansado pero sin perder el ritmo que traía complete la subida pensando que efectivamente Felipe lograría tener un domingo contento porque me venció, sin embargo al tomar la bajada lo pude ver y decidí intentar darle alcance, la adrenalina de ver que me acercaba me dio nueva energía, supongo que se dio cuenta que venía atrás de el a rueda, ya que el bip bip de mi polar es bastante escandaloso, puesto que le metió velocidad para dejarme atrás, sin embargo no me dejé y nos fuimos pegaditos zig zageando entre los pinos donde pasaba la vereda. Tomamos el último single track que nos sirvió para recuperar algo de aire y llegamos al camino ancho. Felipe tomó con calma la vuelta y decidí atacar, parándome en la bici haciendo la bailarina subí por el camino dispuesto a dejarlo atrás, sólo escuche el "hay cabrón" de Felipe que yo creo ya me imaginaba derrotado, por lo que al tronar de nuestras cadenas iniciamos una frenética competencia entre los dos para llegar primero a la meta. Arribe antes que él al corte para subir a la meta, pero ya no tenía piernas por lo que desmonté ocupando todo el espacio al propósito obligándolo a desmontar a el también y en los últimos metros que nos quedaban realizamos un sprint que los que estaban en la meta se emocionaron al ver las ganas con las que llegamos tratando de vencernos, tuvimos un final de "foto finish" y por el grueso de la llanta alguno de los dos ganó ese sprint. (hay que reconocer que en la carrera en en general Felipe me ganó pues él salió cuando menos un par de minutos después que yo, aunque esta "cachiruleando" pues se metió a avanzados 40 cuando es master 40 - ojo entrenador-). Fue un cierre muy bueno para mi, la respuesta de mi cuerpo fue buena, la rivalidad con mi amigo Felipe es formidable pues nos ha hecho disfrutar mucho las carreras y nuestra amistad y sobretodo saber y sentir que mi corazón funciona como relojito (hasta con sonido, jaja). Aprovecho para agradecerle al Dr. Mauricio Soulé del Instituto Nacional de Cardiología ya que fue el cirujano que me operó y como ven hizo excelentemente su trabajo y al entrenador Ricardo Castañeda por la dedicación que en mi caso ha puesto para poder acomodar los entrenamientos de acuerdo a mi condición, con ambos además somos buenos amigos.
Por supuesto que la porra puma con sus gritos y luego las viandas que se compartieron fueron de lujo, así como ese rico café calientito que nos estuvo reanimando al término de la carrera. Ahora a seguir entrenando. Saludos JC