lunes, 9 de junio de 2008

Reseña del campamento PUMA en Oaxtepec

Esta es la reseña que nos comparte Elena de su experiencia en Oaxtepec. Este sábado y domingo se realizó el primer campamento/convivencia del equipo puma, que aunque estuvo un poco falto de asistentes no lo estuvo así de una interesantísima vuelta puma por una excelente y relajada ruta de la cual Pimpím (Felipe Ramos Jr.) y Felipe Ramos fueron los guías, de una rica comida después de la travesía y de una platica graciosa e interesante después de ésta. A las 7:45 salieron los pumas a buscar la aventura un poco después de lo planeado debido a una talacha inesperada y en las siguientes 4 horas recorrieron sutiles caminos con pocas subidas exigentes y con 2 vertiginosas bajadas pavimentadas muy divertidas, después de las cuales se encontraban unas vías de ferrocarril muy peligrosas para algunos. Mauricio fue genial al apoyarme con algunos consejos y al contarme como se va evolucionando en esto de la bici de montaña.
Los paisajes eran bonitos y nadie llevaba prisa, se disfrutaba la rodada. Víctor, Pimpím y Caro tomaron la punta y nunca la soltaron, aunque fue Ricardo, el entrenador, quien siempre se mostró más atrevido. Ya después de las subidas el camino se convertía en una bajada muy extensa, y por lo tanto no muy pronunciada, pero buena para agarrar velocidad, y nuestros hospitalarios y conocedores guías nos mostraron una bella cascada que produjo vértigo en más de uno, pero que consistió un bello espectáculo natural, (y también hubo espectáculo para cruzar la corriente que la alimenta) (espero que Felipe publique algunas fotos.) Después continuamos la ruta y otra vez nuestros guías nos sorprendieron al mostrarnos una presa y un río, que pese al agua un poco revuelta por las lluvias era muy agradable y además fue divertido rodar por una estrecha vereda al lado de éste, con mucha vegetación rozando nuestros cuerpos y por mi parte un poco de vértigo de resbalar y atravesar rodando, y tal vez gritando, esos 2 metros de altura que nos separaban del cauce. Muy interesante. Pero lo interesante a penas comenzaba, ya que debíamos cruzar el río para ir a desayunar o vivir en canibalismo, por lo que nuestros guías nos condujeron hacia un puente (o eso prometían) cuando descubrimos que “el puente” era un tronco atravesado con un “cómodo” alambre metálico de pasamanos, así que los muy hombres integrantes del equipo, (impresionantemente también el pequeño Felipe Ramos Jr.) pasaron la prueba de equilibrio al atravesar por el tronco cargando cada quien su bici con una sola mano. Y después de esto nos encontramos con aproximadamente 30 metros de impenetrables piedras inclinadas en las que los pumas tuvieron que desmontar y cargar la bici hasta una calle pavimentada, lo bueno fue que en esta subida había algunos mangos muy deliciosos esperando por los pumas, los cuales se arrojaron al piso para intentar despertar la tentación de éstos y los pumas recogieron algunos. Después de esto ya nos encontrábamos muy cerca de la casa de Felipe y al regresar, poco tuvimos que esperar para desayunar chilaquiles, alambres, etc, acompañados de las risas de los niños en la alberca y algunos inesperados “clavados” de éstos, lo que hizo una divertida y sana convivencia familiar (lástima que no hubo chelas).
Gracias a Felipe por recibirnos en su casa, a su esposa quien fue muy amable, a las familias pumas que nos acompañaron, a las chefs que se encargaron de hacer la exquisita comida y además de cuidar a los niños. Y que bien que mi papá Jaime ya esté pensando en sufrir la metamorfosis y hacerse puma también.
Esperemos que algún día se repita este tipo de convivencias con más pumas dispuestos al reto, jejeje.
Así que vayan ofreciendo sus casas en paraísos tropicales e islas exóticas.
Elena.